El desconocido y lejano sur de Tanzania

Lejos de parecerse al norte del país, fronterizo con Kenia, con reservas y espacios naturales de renombre mundial masificadas de turistas, como puede ser el Serengeti, el crater del Ngorongoro o el monte Kilimanjaro, el lejano y apartado sur de Tanzania esconde grandes espacios protegidos y proporciones similares de fauna salvaje, llanuras de baobabs y acacias, puestas de sol rojas y algo que en el norte ya no existe, es la calma y la sensación de soledad en mitad de aquellos paisajes vírgenes.

Ya sabéis el motivo por el cual escogimos la vertiente sureña del país, no somos muy amigos de las muchedumbres cargadas de prisas y demás, así que decidimos sacrificar bellos parajes archiconocidos del norte y probamoparques_de_tanzanias suerte más abajo. Solo para estar solos, tranquilos, fuera de pista y sentirnos muy pequeños en mitad de tanta inmensidad.

Volamos a Dar es Salam, primera diferencia de la gente que visita las demás zonas, que vuelan a la capital de Kenia, Nairobi, o a la ciudad base de todos los safaris de Tanzania, Arusha.

Teniamos no demasiados días y allí las distancias son enormemente largas y cansadas, así como los caminos por regla general sin asfaltar y malos. Por esos motivos buscamos una agencia local chiquitita que nos hiciera buen precio y después de mucho buscar encontramos una. No intentéis conseguir nada antes de salir de viaje hacia destino. Esperad a llegar allí. Siempre hay miles de agencias pequeñas, medianas y grandes, y encima puedes regatear y en teoría, salir incluso hasta ganando. Digo en teoría porque ese arte ha de dominarse bien… Pero sin duda son más baratos que los precios que da desde aquí cualquier agencia. Hacer un safari no es barato, pero tampoco ha de ser necesariamente y tremendamente caro. No es así.

Nuestra ruta finalmente fue de 8 días. Guardándonos unos días por si después de tanto trote nos apeteciera volar a Zanzibar  o hacer cualquier otra cosa.

RECORRIDO DE RUTA 

Dar es Salaam – Selous – Mikumi – Ruaha – Dar es Salaam

Selous

Llegar a Selous es quedarse con la boca abierta ante un paisaje 100% africano, en base a sabanas arboladas, bosques y pantanales o humedales.

Es una reserva faunística, concretamente de las más grandes, no solamente de Tanzania, sino del mundo entero. Enclavada al sureste del país. Son más de 50.000 km2 de tierra virgen. Cuando por ejemplo, Cataluña tiene 35.000 km2. Una cosa muy bestia de silencio y grandes animales.

Nos alojamos en unas cabañas de piedra, rotas por bastantes sitios con mosquiteras más rotas todavía, vivíamos con un par de lagartos, la verdad que muy bonitos, que correteaban por techo y paredes. Al anochecer, pero sobre todo al amanecer, los pájaros y monos principalmente, llenaban aquel lugar de pura magia.

Recordaré siempre la piel de gallina al máximo cuando de entre unos árboles una familia de girafas salió a escena en mitad de tanto silencio, cuando los elefantes se rociaban de agua con barro en una charca, cuando navegué por un río, río Rufiji, plagado de hipopótamos y tuvimos un gran susto o cuando aquel primer león que observé me guiñó el ojo.

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Mikumi

Mikumi es el parque nacional que tiene más fácil acceso desde Dar es Salaam. Es más pequeño, pero no por eso es pequeño… Es una llanura salpicada de acacias. Pasamos dos noches en una tienda de campaña. Mikumi nos sorprendió. Al despertar los días había niebla en aquel lugar. Las imágenes eran increibles a primera hora de la mañana. Increibles…

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Ruaha

Ruaha, es sin duda, el parque nacional del sur. Por lo menos, mi favorito. Situado cerca de la caótica ciudad de Iringa. Si con los otros quedé embobado, aquí me enamoré. Nunca he visto cielos tan rojos como en estas llanuras. Nunca. Nos alojamos en unas cabañas de chapa, bastante dejadas y calurosas, llamadas Bandas, donde eramos en aquellos días los únicos inquilinos. Eran casetas integradas en el paisaje. No había separación entre la naturaleza y nosotros. Por las noches elefantes, leones y demás fauna deambulaba por aquellos lares. Los excrementos y los rugidos a escasos metros del dormitorio no nos dejaron ninguna duda. Como apunte, decir, que nos prohibieron salir de la caseta, sin avisar previamente a base de gritos al vigilante, por lo que partimos una botella de plástico y así salvamos el salir a orinar. Pues los lavabos estaban en el exterior, junto a una zona común que era la caseta comedor. Yo, me quedo con Ruaha, sin duda. 13.000 km2 de oasis natural. Allí, después de ver huellas de león, a unos 50 km del parque, nos dijeron que muchos niños y gente aldeana desaparecen durante la noche víctima de los ataques felinos. Muy comunes en aquella zona alejada.

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Conclusión

Acertamos en ambas cosas. En escoger el sur. Mucho menos transitado y parajes que nos dejaron con la boca abierta durante horas. Y en guardarnos unos días, pues las distancias de coche son muy largas y cansadas y aun nos quedaba algo de dinero por haber buscado la opción más económica y así, sin más, nos dirigimos al aeropuerto y buscamos los billetes más baratos a Zanzibar. Eso sí, en avioneta. de turquesas. Con lo poco que me gusta volar y lo que se movía aquello… Fueron 5 días más rondando por la isla vestida de turquesas, la que vio nacer al gran Freddy Mercury el 5 de septiembre de 1946. La vuelta, la hicimos en el Ferry de Stone town, ciudad preciosa, directo al puerto de Dar es Salaam en escasas dos horas.

 

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3 pensamientos en “El desconocido y lejano sur de Tanzania

  1. Pingback: El desconocido y lejano sur de Tanzania | Huellas Nómadas

    • Maryposica, perdona el super retraso en contestarte. No sabemos por qué pero no nos han llegado hasta ahora los mensajes recibidos en el blog, no nos los notificaba.
      De todos modos, nuestra respuesta no va a ser muy productiva ya que no nos acordamos de qué agencia se trataba. Pero tranquila, allí hay muchas agencias donde poder encontrar diferentes precios y ofertas.

      Gracias por seguirnos. Un abrazo!

      Me gusta

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